jack of all trades
agosto 2026
En mi primera sesión de mentoría, le planteé a ella algo que me inquietaba bastante: sentía que tenía un perfil demasiado generalista y que eso era algo malo.
Era 2022, me interesaban muchas cosas, podía moverme entre distintos temas, pero no sentía que hubiera uno solo en el que pudiera decir: soy experta en esto.
Me habló entonces de una frase que seguramente todos escuchamos alguna vez:
Jack of all trades, master of none.
El equivalente a nuestro “el que mucho abarca, poco aprieta”.
Pero hay una versión extendida que agrega:
...but oftentimes better than a master of one.
La frase me quedó dando vueltas desde entonces. Y últimamente volví bastante a ella.
Porque creo que la IA está cambiando, entre muchas otras cosas, lo que significa ser generalista.
Hasta hace no tanto, entrar en una disciplina nueva tenía un costo bastante alto. Si eras PM y querías entender mejor una decisión técnica, necesitabas que alguien te la explicara. Si eras developer y querías explorar una solución de diseño, probablemente dependías de un diseñador. Si eras designer y querías probar cómo se comportaba realmente una interacción, necesitabas que alguien la implementara.
Obviamente, esas especialidades siguen existiendo y la profundidad sigue siendo valiosa.
Lo que cambió es la distancia entre ellas.
Hoy podés pedirle a Claude que te explique un concepto técnico desde cero, que te acompañe a programar algo que nunca programaste, que critique un diseño, que te ayude a analizar datos o que te dé el contexto necesario para participar de una conversación que hasta hace poco sentías completamente ajena.
No significa que un PM se convierta de repente en developer, ni que un developer se vuelva diseñador.
Significa que el gap es mucho más chico.
Y cuando el gap se achica, aparecen muchas más oportunidades para intervenir.
Hace poco hablábamos de esto con Gonzalo y apareció una imagen que me gustó mucho: a veces el generalista funciona como traductor o como plasticola.
Puede entender lo suficiente de dos mundos como para conectarlos.
Cuando diseño y desarrollo hablan lenguajes distintos, puede traducir. Cuando alguien de negocio necesita conversar con alguien técnico, puede ayudar a construir el puente. Cuando hay algo importante que está quedando en el medio porque formalmente “no le corresponde” a nadie, probablemente sea una de las primeras personas en notarlo.
Ese valor es difícil de poner en una job description. Y quizás por eso durante mucho tiempo fue difícil de reconocer.
Estamos acostumbrados a definir nuestro aporte desde el rol: soy PM, entonces hago estas cosas; soy developer, entonces hago estas otras; soy designer, entonces esto me corresponde a mí.
Pero cada vez me interesa menos esa pregunta. Me interesa mucho más otra:
¿Qué le está haciendo falta a este equipo que yo puedo aportar?
No se trata de tener siete developers y decidir que ahora también quiero ser developer. Se trata de entender qué necesita ese equipo para funcionar mejor y preguntarme si hay algo que puedo hacer para acercarlo a eso.
Quizás sea entender suficiente de tecnología para hacer mejores preguntas. Quizás sea prototipar una idea en lugar de discutirla durante tres reuniones. Quizás sea detectar que dos personas están intentando resolver el mismo problema desde lugares diferentes. Quizás sea aprender algo que, técnicamente, no estaba dentro de mi rol.
Ahí aparece otro skill que creo que va a ser cada vez más importante: el criterio.
Porque si tenemos herramientas que nos permiten hacer cada vez más cosas, la pregunta deja de ser solamente qué sabemos hacer. También tenemos que saber qué vale la pena hacer.
Y el criterio no aparece mágicamente: se construye con experiencia, con curiosidad, con exposición a problemas distintos y, sobre todo, con foco. Cuando ese norte no está claro, puede tener muchísimo conocimiento y estar resolviendo perfectamente el problema equivocado.
Quizás ahí esté una de las responsabilidades más importantes de quienes lideramos equipos: no decirle a cada persona exactamente qué tiene que hacer, sino darle suficiente contexto para que pueda descubrir dónde generar valor.
Porque cuanto más capaces se vuelven las herramientas, menos sentido tiene encerrar a las personas dentro de una lista rígida de responsabilidades.
Eso no significa que todos tengamos que hacer de todo. Tampoco que la especialización haya dejado de importar. Significa que nuestro rol puede ser un punto de partida, no necesariamente una frontera.
Y que tal vez ser jack of all trades nunca fue simplemente saber un poco de muchas cosas.